dilluns, 22 de desembre del 2014

Dejarse llevar

Cerró los ojos y empezó a escribir. Ninguna palabra era capaz de expresar lo que ella sentía. Sentía tal dolor que no podía expresarlo. Sin embargo cada día iba con su mejor sonrisa, como si jugara a ser feliz o a demostrar que lo era. ¿Qué tontería, verdad? Pues no, para ella no era ninguna tontería, era su forma de demostrarse que podía seguir adelante. Lo jodido era cuando se encontraba con una piedra en el camino, aún no había aprendido a saltarlas y tropezaba una y otra vez con ellas. No sabía como encontrar atajos, lo único que sabía hacer era cerrar los ojos, y es por eso que se tropezaba una y otra vez, pero es que si los abría era peor, porque el miedo no le dejaba dar ni un paso más. Entonces pensó que quizás lo mejor era dejarse llevar, como si fuera una balsa en una corriente de agua, y comprendió que si dejaba que los remos fueran a la dirección natural de la corriente todo iría mejor. Dejar que todo siguiera su curso, dejar que todo se pusiera en su lugar, y mientras tanto deambular, deambular perdida, hasta que encontrara otro náufrago que le hiciera llenar esa balsa jodidamente vacía hasta ahora. 

PD; O quizá era ella misma quien debía llenar esa balsa, aunque le pareciera imposible. 

Quiero que también se haga mágico el reloj

Ella soñaba con aquel amor que había vivido, pero no encontraba a nadie que valiera la pena, o simplemente nadie que pudiera alcanzarla a ella, bueno, en verdad, si soy sincera, no la encontraba a ELLA. Era algo difícil de asimilar, porque nunca iba a volver, y sin embargo, cada noche se ponía en la repisa de la ventana contando estrellas como si esperara que a la estrella número 8 apareciera ella...¿Por que esperarla? ¿Por que contar? Supongo que porque solo ella podía hacerle sentir magia, y todo el resto era mediocridad. 

Crujidos a media noche

Se acurrucó en la cama. Pudo sentir como la madera vieja crujía y le entró miedo. Miedo de crujir ella también por dentro. Se sentía rota y así no había quien construyera cualquier cosa significante. Entonces arrancó a llorar al compás de la música que salía de su viejo mp3 de color gris. Cogió el cojín muy fuerte, como si fuera ella, y lo estrujó como nunca lo había estrujado, como si ese simple gesto fuera a recomponer todas sus partes rotas...

dijous, 18 de desembre del 2014

"Átame los cordones" pensé por dentro

Después de haberle mostrado otra vida ella se lo pagaba así, largándose, por miedo? por insatisfacción? No lo sabía ni ella, no lo sabía. Había salido huyendo por aquella carretera oscura y parecía que no podía tirar ni hacia delante ni hacia atrás porqué aparecían monstruos por todos lados, y no los típicos monstruos de color verde feos que salen en los cuentos, eran peores, eran aquellos monstruos a los que todos llamamos MIEDOS. Frenó de golpe al darse cuenta que llevaba los cordones desabrochados y se los ató, tan fuerte como si quisiera ahogarse así para olvidar todo lo que había dejado atrás y todo lo que tendría que dejar atrás a lo largo de su vida. Supongo que no estaba preparada para andar y sus cordones ya le habían avisado, hasta que no tuviera atados todos los trozos dentro de ella que se encontraban hechos añicos no podría volver a caminar con fuerza, y menos a correr, o siendo muy soñadores, a volar.  

Garabatos convertidos en cera

Una página en blanco. Coge carrerilla y empieza a escribir letras, letras que formen palabras, palabras que formen frases, y frases que formen cuentos, cuentos caóticos sinsentido alguno. Así se sentía ella, bueno no, en su caso era una página llena de garabatos encima de garabatos, encima de otros garabatos..os lo podéis imaginar? Pues bien, cuando parecía que había aparecido una goma de borrar suficientemente dura como para acabar con toda aquella suciedad BAM!! Falsa alarma y a volver a empezar. Ella misma era su peor enemiga, y ella lo sabía, pero estaba dispuesta a apuntarse una y otra vez con aquel lápiz desgastado, al menos hasta que no estuviera preparada para en lugar de borrar la página, cambiarla. Ella quería, quería como un niño desea comerse una tarta de cumpleaños, o como desea soplar aquella vela de la que cae la cera por el puro peso de la gravedad, pero el querer no lo era todo, y eso era lo que más le dolía dentro de ella, el pensar si nunca podría apagar aquella vela que alguien había encendido y no había apagado a la hora de irse de puntillas para siempre. 

dimecres, 17 de desembre del 2014

La estrella que buscaba la luz que había perdido

A esas horas de la noche ella estaba perdida. Era como esas estrellas que están en el cielo pero que no forman parte de ninguna constelación. Una estrella en busca de qué? No lo sabía ni ella, y eso era lo peor. Esperaba cada día que sus respuestas se resolvieran pero eso no pasaba nunca. A qué esperaba? La vida iba pasando y ella no hacía mas que dar vueltas sobre sí misma, sería que quizá tenía complejo de planeta? No creo, era algo mas profundo. Parecía que su luz se había ido apagando, y entonces se pregunto qué podía hacer para poco a poco recuperar su luz. Supongo que se trataba de ir recolocando sus cinco puntas, que se habían ido malbaratando a lo largo del tiempo y de los meteoritos que le habían ido rozando y dañando. Después de todo ese planteamiento se detuvo, y simplement dejó de dar vueltas a su alrededor, y solo el hecho de haber parado, había sido un gran paso, mas grande del que ella podía imagnarse...ahí empezaría el cambio que ella buscaba.

Historias desenlazadas

Ella solo conocía un Universo, y en él solo estaban ellas dos. Por ese motivo ella no podía entender que su historia se hubiera partido en dos. ¿Dos Universos? No cabía esa idea en su cabeza y le costaría mucho poder cambiar de opinión, y en consequencia, de planeta.

Inciendos de palabras

Todo el mundo podía llegar a pensar que las palabras no dolían, que se las llevaba el viento. Pues bien, aquella mañana de diciembre ella pudo descubrir que no todo era blanco o negro, y que las palabras podían realmente penetrar muy hondo hasta llegar al órgano que tenía mas dèbil, el corazón. Respiró hondo y volvió a pensar en todas aquellas palabras que acababa de escuchar, por dentro quiso creer que no eran verdad, pero sin quererlo retumbaban una y otra vez en su cabeza. Al fin y al cabo eran palabras conocidas, palabras que había ido oyendo a lo largo de su vida y que cada vez, inevitablemente dolían mas. Entonces cerró los ojos, apretó los puños, respiró hondo, se encendió un cigarrillo y pensó en como le gustaria que las palabras se fuesen al igual que se iba desvaneciendo el humo del cigarrillo. Volvió a cerrar los ojos para abrirlos luego mejor y comprender que el humo del cigarrillo no se iba del todo, ya que una parte de él quedaba dentro de sus pulmones, y eso pasaba exactamente con las palabras, pero estas no se quedaban en los pulmones no, estas se quedaban dentro del corazón.