Cerró los ojos y empezó a escribir. Ninguna palabra era capaz de expresar lo que ella sentía. Sentía tal dolor que no podía expresarlo. Sin embargo cada día iba con su mejor sonrisa, como si jugara a ser feliz o a demostrar que lo era. ¿Qué tontería, verdad? Pues no, para ella no era ninguna tontería, era su forma de demostrarse que podía seguir adelante. Lo jodido era cuando se encontraba con una piedra en el camino, aún no había aprendido a saltarlas y tropezaba una y otra vez con ellas. No sabía como encontrar atajos, lo único que sabía hacer era cerrar los ojos, y es por eso que se tropezaba una y otra vez, pero es que si los abría era peor, porque el miedo no le dejaba dar ni un paso más. Entonces pensó que quizás lo mejor era dejarse llevar, como si fuera una balsa en una corriente de agua, y comprendió que si dejaba que los remos fueran a la dirección natural de la corriente todo iría mejor. Dejar que todo siguiera su curso, dejar que todo se pusiera en su lugar, y mientras tanto deambular, deambular perdida, hasta que encontrara otro náufrago que le hiciera llenar esa balsa jodidamente vacía hasta ahora.
PD; O quizá era ella misma quien debía llenar esa balsa, aunque le pareciera imposible.
PD; O quizá era ella misma quien debía llenar esa balsa, aunque le pareciera imposible.
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